El fútbol no solo se vive en las canchas, también se vive en las gradas y en las reuniones familiares. Muchas veces, se vive junto a las mascotas que terminan convirtiéndose en parte de la pasión mundialista.
Un ejemplo perfecto es Merlin, el famoso pato que se ganó el cariño de miles de personas en redes sociales gracias a una sencilla pero poderosa imagen: vistiendo la camiseta de la selección mexicana.
Merlin pasó de ser una sensación en redes a convertirse en una figura mediática. Uno de sus momentos más comentados ocurrió durante su visita a «La Mañanera» de la presidenta Claudia Sheinbaum
Merlín y Claudia
Durante el encuentro, el pato protagonizó una escena que hizo reír a muchos. Esto ocurrió cuando estuvo a punto de picarla mientras lo saludaba.
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Detrás de la celebridad emplumada está Karla, su dueña, quien ha compartido detalles de la vida cotidiana de Merlin.
Karla contó durante su participación en el programa que el pato disfruta comer tacos de carnitas los domingos. Además, ocupa un lugar muy especial dentro de la familia, donde es considerado prácticamente «el niño de la casa».
Fieles mundialistas
Historias como la de Merlin demuestran algo que se repite en cada Copa del Mundo y en grandes torneos internacionales: las mascotas también forman parte de la hinchada.

Perros, gatos, loros, conejos e incluso patos suelen aparecer vestidos con los colores de sus selecciones favoritas. Algunos acompañan a sus dueños durante los partidos, otros protagonizan fotografías virales y muchos terminan celebrando victorias junto a sus familias.
Más allá de la competencia deportiva, estas mascotas representan una forma divertida y entrañable de compartir la pasión por el fútbol. Porque cuando llega un Mundial, el espíritu de la afición no distingue especies: todos quieren formar parte de la fiesta.
Patito lindo
Como suele ocurrir con los fenómenos virales, el éxito de Merlín también ha despertado una conversación más amplia. Esta conversación trata sobre lo que implica tener un pato como mascota.
Aunque verlo caminar con su camiseta de la selección mexicana, posar para fotografías o convivir con miles de aficionados durante el Mundial puede parecer adorable, la realidad es diferente. Los patos están muy lejos de ser una mascota convencional.
Su cuidado requiere tiempo, espacio, alimentación específica y atención veterinaria especializada. Sin embargo, esto es algo que muchas personas descubren demasiado tarde cuando deciden comprar uno únicamente porque se volvió famoso en Internet.
Los patos domésticos, como el pekín americano, la raza a la que pertenece Merlín, pueden vivir entre 10 y 15 años. Incluso pueden superar esa edad cuando reciben los cuidados adecuados.
Necesitan una dieta balanceada rica en nutrientes. Además, requieren acceso constante a agua limpia y un espacio seguro donde caminar y proteger sus patas. También necesitan revisiones periódicas con veterinarios especializados en aves.
Cuidados
Durante la conferencia en Palacio Nacional, la familia de Merlín explicó que el pato consume alimento especial, frutas, verduras y proteínas. Incluso recibe vitaminas y seguimiento médico para mantener su salud.
También señalaron que usan calcetas o zapatos especiales para proteger sus membranas cuando camina sobre pavimento. Esto se debe a que este tipo de superficies puede lastimar seriamente sus patas.
Ese nivel de dedicación explica por qué organizaciones defensoras de los animales han pedido que la popularidad de Merlín no impulse compras impulsivas.
Tras el Mundial comenzaron a reportarse incrementos en la venta de patos en algunos mercados mexicanos. En muchos de estos mercados, los comerciantes incluso los promocionaban diciendo que eran «como Merlín».
Diversos especialistas advirtieron que este tipo de modas suele terminar con animales abandonados. Esto ocurre cuando las personas descubren que requieren muchos más cuidados de los que imaginaban.
@patomerlin2025
Un poco de historia
No sería la primera vez que sucede. A lo largo de los años, películas, caricaturas y redes sociales han provocado auténticos «booms» de mascotas.
Ocurrió con los dálmatas tras el estreno de «101 Dálmatas». Además, sucedió con los peces payaso después de «Buscando a Nemo» e incluso con los búhos tras la popularidad de «Harry Potter».
En muchos casos, la emoción inicial terminó convirtiéndose en un problema para miles de animales que fueron adquiridos sin conocer realmente sus necesidades. Por eso, expertos en bienestar animal insisten en que ninguna tendencia viral debería ser la razón principal para adoptar una mascota.
Paradójicamente, la historia de Merlín parece transmitir justamente el mensaje contrario. No nació su éxito porque alguien quisiera convertirlo en influencer de la noche a la mañana. Más bien, era parte de la rutina diaria de una familia trabajadora.
Su vida antes de ser famoso
Antes del Mundial ya acompañaba a sus dueños mientras vendían aguas en las calles de la Ciudad de México. Además, ya era conocido por algunos usuarios de TikTok. Por otra parte, la Copa del Mundo simplemente multiplicó una historia que llevaba años construyéndose con naturalidad y cariño.
Quizá por eso millones de personas conectaron con él. En un torneo dominado por estadísticas, polémicas arbitrales y rivalidades deportivas, un pato caminando entre aficionados recordó algo importante. Recordó que el futbol también se vive desde la alegría, el humor y las pequeñas historias que surgen espontáneamente.
Merlín no necesitó discursos ni campañas publicitarias para convertirse en un símbolo del Mundial. Solo bastó una camiseta verde, unos pequeños zapatos y una personalidad tranquila para conquistar las redes sociales.
Al final, más allá de los memes, las fotografías y las apariciones públicas, el verdadero legado de Merlín podría ser recordar algo esencial. Recordar que detrás de cada mascota hay una enorme responsabilidad.
Tener un pato implica mucho más que grabar videos para TikTok o conseguir miles de «me gusta». Requiere compromiso durante muchos años, recursos económicos y la disposición de ofrecerle una vida adecuada.
Si algo demuestra la familia de Merlín es que la fama puede ser pasajera, pero el bienestar del animal debe ser permanente. Esa quizá sea la enseñanza más valiosa que deja el pato más famoso del Mundial 2026.
