Hay películas que envejecen bien y luego está «El laberinto del fauno». A 20 años de su estreno, la película de Guillermo del Toro sigue siendo una de esas historias capaces de hacernos mirar un monstruo y preguntarnos si realmente es el monstruo más aterrador de la historia.
Para celebrar dos décadas de esta joya del cine fantástico, la cinta regresará a las salas de cine en 2026 en una versión restaurada, con proyecciones en 4K, HDR y, en salas seleccionadas, una nueva conversión a 3D. El reestreno está previsto para el 9 de octubre en Estados Unidos.
Pero antes de volver a entrar en el laberinto, hay mucho que recordar. Desde las horas de maquillaje que soportó Doug Jones hasta los pequeños detalles visuales escondidos por Del Toro, estas son algunas de las curiosidades más interesantes de «El laberinto del fauno».
1. Primero conquistó Cannes
«El laberinto del fauno» no llegó al mundo haciendo poco ruido. Su estreno ocurrió en el Festival de Cannes de 2006 y la reacción del público fue absolutamente descomunal: recibió una ovación de pie de 22 minutos, considerada la más larga registrada en la historia del festival.
Lo curioso es que Del Toro llegó a Cannes bastante preocupado. La película había tenido una producción complicada y el director no estaba precisamente seguro de cómo respondería el público. Al final, salió de la sala con una ovación que parecía no tener intención de terminar.
2. El fauno y el Hombre Pálido fueron interpretados por la misma persona
Sí, ese dato merece una segunda lectura. Doug Jones, uno de los actores favoritos de Del Toro, interpretó tanto al Fauno como al aterrador Hombre Pálido.
No eran precisamente disfraces que uno pudiera ponerse cinco minutos antes de comenzar a grabar. Jones necesitaba alrededor de cinco horas de maquillaje para transformarse en el Fauno y unas seis horas para convertirse en el Hombre Pálido.
En otras palabras, mientras nosotros veíamos a una criatura aparecer mágicamente en pantalla, Jones probablemente llevaba medio día pensando en cuánto faltaba para poder quitarse todo aquello.
3. Los cuernos del Fauno pesaban 10 libras
El look del Fauno era mucho más artesanal de lo que podría parecer. Doug Jones llevaba unos cuernos que pesaban aproximadamente 10 libras, además de unas plataformas de ocho pulgadas que ayudaban a darle a la criatura una apariencia mucho más alta e imponente.
Con todo el maquillaje, las prótesis y el vestuario, Jones terminaba convertido en una criatura de aproximadamente siete pies de altura. Y sí: tenía que actuar así durante las largas jornadas de filmación.
4. Guillermo del Toro prefería los monstruos reales
Una de las razones por las que los monstruos de «El laberinto del fauno» siguen siendo tan inquietantes es que gran parte de ellos fue construida físicamente.
Del Toro venía de trabajar en maquillaje y efectos especiales, por lo que tenía una enorme afinidad por los efectos prácticos. En la película se utilizaron prótesis, animatrónica y maquillaje, mientras que los efectos digitales se emplearon principalmente para complementar determinados elementos.
El resultado fue una colección de criaturas que tienen textura, peso y presencia. Se sienten menos como personajes digitales y más como algo que realmente podría estar escondido detrás de una puerta.
5. El Hombre Pálido tiene una historia todavía más perturbadora
El diseño del Hombre Pálido no apareció de la nada. Del Toro quería crear una criatura que representara el poder y el terror institucional.
Una de las decisiones más inquietantes fue colocarle los ojos en las palmas de las manos. La criatura tiene que levantar las manos para poder «ver», creando una imagen que se convirtió rápidamente en una de las más reconocibles del cine fantástico.
Hay un detalle todavía más curioso: la apariencia de su piel flácida estuvo parcialmente inspirada por la propia pérdida de peso de Del Toro durante aquella época.
6. Las tres pruebas no son solamente aventuras fantásticas
Si viste la película como una historia de fantasía cuando eras más joven, probablemente ahora puedas encontrarle muchas más capas.
Ofelia vive en la España de 1944, bajo el régimen franquista, mientras en su hogar se enfrenta al brutal Capitán Vidal. El mundo fantástico funciona como contrapunto a esa realidad: mientras el universo de Vidal está marcado por el control, los relojes, las armas y los uniformes, el mundo de Ofelia está lleno de naturaleza, laberintos y criaturas fantásticas.
Por eso el verdadero conflicto de la película no es simplemente «realidad contra fantasía». También es obediencia contra libertad.
7. El laberinto está lleno de símbolos
El diseño visual de la película establece una diferencia muy clara entre los espacios relacionados con Vidal y aquellos vinculados con Ofelia. El molino está dominado por líneas rígidas, colores fríos y objetos asociados con el control, mientras que el bosque y el laberinto utilizan tonos verdes y formas más orgánicas.
Incluso la ropa de Ofelia tiene referencias a otros clásicos infantiles. Sus vestidos recuerdan visualmente a personajes como Alicia y Dorothy, conectándola con esa tradición de niñas que atraviesan mundos extraordinarios mientras intentan escapar de una realidad complicada.
8. Del Toro escribió los subtítulos
Esta es de esas curiosidades que probablemente pasan desapercibidas.
Para las versiones internacionales de la película, Guillermo del Toro escribió personalmente los subtítulos. La decisión tenía sentido para un director tan obsesionado con controlar cada detalle de sus historias, especialmente porque quería preservar el significado y el tono de los diálogos.
Así que sí: hasta los subtítulos tenían un poquito de Del Toro.
9. La película casi parece una clase magistral de efectos especiales
Aunque «El laberinto del fauno» se recuerda especialmente por sus criaturas, la película también fue una enorme demostración de diseño de producción.
La Academia de Hollywood nominó la cinta a seis premios Oscar y terminó ganando tres: Mejor dirección de arte, mejor fotografía y mejor maquillaje.
Eso significa que el trabajo visual que vemos en pantalla no fue simplemente decoración. La película consiguió convertir sus escenarios, iluminación, maquillaje y criaturas en parte fundamental de la narración.
10. Guillermo Navarro también hizo historia
La fotografía de «El laberinto del fauno» estuvo a cargo del mexicano Guillermo Navarro, quien terminó llevándose el Oscar a mejor fotografía por su trabajo en la película.
La Academia registra oficialmente las tres victorias de la cinta y sus otras tres nominaciones, incluyendo mejor guion original para Del Toro.
La combinación de la fotografía de Navarro con el diseño de producción de Eugenio Caballero ayudó a construir esa estética que todavía reconocemos inmediatamente: azules fríos, verdes profundos, sombras y una sensación permanente de que algo extraño está a punto de suceder.
11. Del Toro volvió a Cannes 20 años después
Como si el círculo no pudiera cerrarse de una manera más cinematográfica, «El laberinto del fauno» regresó a Cannes en 2026, exactamente dos décadas después de su estreno original.
La película fue presentada en una versión restaurada dentro de Cannes Classics, permitiendo que una nueva generación pudiera verla en pantalla grande mientras Del Toro regresaba al lugar donde todo comenzó.
12. El reestreno tiene un detalle muy del Toro
La nueva versión no es simplemente una copia vieja proyectada otra vez. Para su aniversario número 20, la película fue restaurada y presentada en 4K, HDR y 3D en determinadas salas.
Además, Del Toro dejó claro que la conversión se realizó sin utilizar inteligencia artificial, algo particularmente significativo para un director que ha defendido públicamente la importancia del trabajo artesanal en el cine.
Eso resulta bastante apropiado para «El laberinto del fauno»: una película construida precisamente sobre la idea de que la imaginación humana todavía puede crear cosas que ninguna máquina debería tener que explicar.
20 años después, el laberinto sigue abierto
Quizás esa sea la verdadera razón por la que «El laberinto del fauno» continúa fascinando. No es solamente una película de monstruos, princesas y mundos mágicos. Es una historia sobre una niña que intenta encontrar una salida cuando el mundo real se vuelve demasiado aterrador.
Dos décadas después, el Fauno, el Hombre Pálido y Ofelia siguen ahí. Ahora una nueva generación podrá descubrirlos en una pantalla grande.
Porque algunas películas se ven. Otras se recuerdan. Y luego están las que, como este laberinto, vuelven a abrirse cada cierto tiempo para que decidamos si nos atrevemos a entrar otra vez.
