La noche del 15 de septiembre pintaba bien. La gente esperaba una fiesta alegre en la alcaldía Benito Juárez de la Ciudad de México. Por eso, el gobierno local contrató a Aleks Syntek para cerrar el Grito de Independencia. Familias enteras llegaron a la plaza con banderas y antojitos. Todos querían cantar a todo pulmón y pasarla en grande.
Sin embargo, el plan se vino abajo muy rápido. La fiesta comunitaria duró poco y el ambiente cambió. Hubo reclamos fuertes, silencios incómodos y un choque directo entre el cantante y la gente. Al final, todo se volvió un show penoso. En segundos, el momento saltó a los celulares y a las redes de los asistentes.
Choque frontal de gustos y reclamos

La mala vibra arrancó con las primeras notas. El público en la plaza quería cumbias y temas para bailar. También buscaban éxitos rancheros para celebrar la noche. En cambio, Aleks Syntek abrió su set con baladas lentas y sintetizadores viejos. El cambio de energía se sintió de inmediato en toda la explanada.
Al notar el ritmo tan lento, el público empezó a pedir rolas de fiesta. Varios le gritaron que tocara temas de Juan Gabriel o de Marco Antonio Solís «El Buki». A Aleks Syntek no le gustó nada la idea. De hecho, se enojó bastante frente al micrófono. Les dijo claro: «Entre más me digas eso, menos voy a cantar… esa canción no es mía, es del Buki; pídanme mías».
Micrófono abierto para el desahogo personal
El concierto duró hora y media, pero casi no hubo música. Syntek paró el show varias veces para regañar a los asistentes. Les exigió que valoraran sus canciones y que no pidieran temas ajenos. Parecía más una terapia en vivo que un concierto patrio pagado con dinero público.
Además, el cantante usó el micrófono para desahogar viejos corajes con la gente de internet. En un tono que mezclaba ruego y molestia, soltó frases como: «Ya defiéndanme… defiendan al tío Syntek, no me dejen solo» y «¡Soy el maestro Syntek!». Por su parte, la banda tuvo que esperar en silencio mientras él discutía con la gente.
Ruptura total y regaños a la multitud

El momento más ríspido llegó al hablar de la música de hoy. Aleks Syntek arremetió de golpe contra el reguetón y los corridos tumbados. Cuestionó sin rodeos el éxito enorme de Bad Bunny en México. Dijo que la gente solo debería apoyar el folclor y los proyectos locales.
Para colmo, soltó una frase que prendió la mecha en la plaza: «Nosotros no pertenecemos al reguetón ni somos pandilleros de Nueva York, somos de México. Exprésense como mexicanos, no usando modismos puertorriqueños». La respuesta fue inmediata. La gente lo llenó de rechiflas y gritos de «¡Ya canta!». Muchas familias se hartaron, juntaron sus cosas y se fueron a casa.
La tormenta digital y las críticas masivas
A la mañana siguiente, las grabaciones del show estaban por todas partes. Los videos de Aleks Syntek pidiendo apoyo llegaron a TikTok, Instagram y X. La gente sacó memes geniales y comparó la escena con un episodio incómodo de The Office. Nadie perdonó el berrinche en plena noche del Grito.
Los vecinos de la zona criticaron a las autoridades por el gasto. Dijeron que no tenía sentido pagarle a alguien que fue a regañar al público. Al mismo tiempo, medios de espectáculos y analistas tacharon sus palabras de clasistas. La falta de tacto del músico para conectar con la gente quedó a la vista de todos.
Un historial largo de pleitos y controversias

Lo ocurrido en la Benito Juárez no fue un hecho aislado. En los últimos diez años, Aleks Syntek ha sumado varias peleas por la música urbana. En 2017 dijo que el reguetón era música marginal. Incluso propuso multar a las tiendas que pusieran esas canciones de día.
Esa postura le costó cara. Meses después, UNICEF le quitó su puesto de Embajador de Buena Voluntad tras varias quejas en redes. Más tarde, protagonizó otro momento incómodo en el Mundial de Rusia por hacer gestos racistas. A esa lista se sumaron sus roces con jóvenes del momento, como Dani Flow y Peso Pluma.
Inodoros, jingles y batallas en internet
Los pleitos virtuales del músico no se quedaron ahí. En una charla para un podcast, tiró un disco de Karol G al retrete. La broma le salió cara en Sudamérica, pues fans de Colombia armaron un boicot que suspendió varios shows.
Por si fuera poco, Aleks Syntek se peleó con usuarios que llamaban a sus temas «música de oficina». También bloqueó a cientos de personas que se burlaban de su viejo jingle para una marca de cátsup. Del mismo modo, sus relatos sobre una charla con Elton John o coqueteos de Shakira se volvieron chistes fijos en internet.
El adiós prometido y la despedida del país

Tras la polémica del 15 de septiembre, Aleks Syntek habló en sus cuentas oficiales. No pidió disculpas a los asistentes que aguantaron el concierto. Al contrario, acusó a los creadores de contenido de editar los videos para tirarle hate. Aseguró que todo era un chisme pasajero que pronto iba a quedar en el olvido.
Horas después, el cantante dijo que se irá de México para cuidar su salud mental. Escribió textual: «México, pronto te dejaré en paz. Te amo, te prometo volver con excelentes noticias, porque alejarme significa salvación mental y espiritual». Ahora el público solo espera ver si este viaje pone fin a sus eternos pleitos en línea.
