El Vaticano está a punto de entrar en un territorio en el que nunca antes había participado oficialmente: la carrera por los Óscar. Y no lo hará con una superproducción religiosa ni con una película de ficción sobre la Iglesia, sino con un documental de 39 minutos sobre un joven italiano que convirtió su propia historia de vida en un relato sobre comunidad, duelo y esperanza.
Se trata de «Green Lava», dirigido por Lia Beltrami y Ali Aksu, que será presentado para consideración de la Academia en la categoría de mejor cortometraje documental. Si el proceso sigue adelante, será la primera vez en los 97 años de historia de los Premios de la Academia que una película producida en colaboración con instituciones del Vaticano entra en esta carrera.
Pero hay un detalle importante: «Green Lava» no está compitiendo para representar oficialmente al Vaticano como país. La historia es un poco más interesante que eso.
Una película del Vaticano que no representa al Vaticano
Cuando un país busca competir en la categoría de mejor película internacional, normalmente existe un proceso de selección nacional y una película es enviada oficialmente por ese país.
«Green Lava» está jugando otro partido. Al tratarse de un cortometraje documental, la película puede buscar su elegibilidad para los Óscar sin que el Vaticano tenga que funcionar como una selección nacional. Por eso, aunque la producción cuenta con la colaboración de Vatican News, Radio Vaticana y Vatican Media, la película no será una “representante oficial del Vaticano” en la competencia.
La diferencia puede parecer pequeña, pero cambia completamente la historia.
Lo que estamos viendo es que instituciones vinculadas a la comunicación de la Santa Sede están participando en una producción que ahora intentará entrar al circuito de los Óscar.
Y para conseguirlo, el primer paso está ocurriendo precisamente en Los Ángeles.
¿De qué trata «Green Lava»?
El protagonista es Giacomo Mattivi, un joven italiano que vive con distrofia muscular de Duchenne, una enfermedad genética que provoca debilidad muscular progresiva.
Pero el documental no se limita a contar su experiencia con la enfermedad.
La historia también gira alrededor de la muerte de su hermano Mattia, quien padecía la misma condición, y de la manera en que Giacomo encuentra apoyo en sus amigos, su familia y la comunidad que lo rodea en los Dolomitas, al norte de Italia.
La naturaleza también tiene un papel importante. Las montañas y los paisajes de la región funcionan como escenario de una historia que busca hablar menos de las limitaciones físicas y más de las personas que ayudan a Giacomo a seguir adelante.
De hecho, la propia historia del documental comenzó mucho antes que apareciera la posibilidad de los Óscar.
En enero de 2025, «Green Lava» tuvo una proyección privada durante el Jubileo de la Comunicación en Roma. Giacomo estuvo presente y compartió su experiencia con miembros del Dicasterio para la Comunicación del Vaticano.
Durante aquella visita también habló sobre sus encuentros con el papa Francisco. Según contó a Vatican News, en uno de ellos le preguntó al pontífice si podía continuar enviándole sus poemas. Francisco respondió afirmativamente.
Ese vínculo terminó formando parte del universo narrativo de la película.
Del Vaticano a una sala de cine en Beverly Hills
El siguiente capítulo de «Green Lava» tiene lugar a miles de kilómetros de los Dolomitas.
La película tendrá una exhibición en el Lumiere Music Hall de Beverly Hills, en Los Ángeles, del 18 al 24 de septiembre de 2026. No se trata simplemente de una premiere.
La exhibición forma parte del camino que el equipo está realizando para que el documental pueda ser considerado por la Academia. Después de completar su recorrido de exhibición, los responsables de la producción realizarán los trámites correspondientes para presentar la película en la categoría de Mejor Cortometraje Documental.
Y aquí aparece otro elemento interesante: la película no está nominada todavía.
Primero debe cumplir con los requisitos de elegibilidad y entrar al proceso de consideración de la Academia. Después vendrán las diferentes etapas de selección antes que se conozcan los nominados definitivos.
En otras palabras, el Vaticano ya hizo historia con la decisión de llevar una producción a este proceso, pero todavía queda un largo camino hasta una eventual estatuilla.
¿Por qué esta historia es diferente?
La entrada de «Green Lava» a la conversación de los Óscar también dice algo sobre cómo han cambiado las fronteras entre instituciones, medios y cine documental.
La producción nació alrededor de una historia personal y fue desarrollada por la cineasta Lia Beltrami en colaboración con estructuras de comunicación del Vaticano. Antes de pensar en Hollywood, el proyecto ya había sido utilizado como una herramienta para contar historias relacionadas con esperanza, comunidad y discapacidad.
Vatican News contó que el proyecto se desarrolló en aproximadamente 10 meses y que también estuvo acompañado por un podcast producido por Vatican News y Radio Vaticana.
Eso convierte a «Green Lava» en algo más que una película aislada dentro del ecosistema de la Santa Sede. Forma parte de una estrategia más amplia de contar historias a través de diferentes formatos.
Y ahora esa historia está intentando cruzar una frontera mucho más grande: la de los premios de Hollywood.

Los Óscar serán apenas el próximo capítulo
La edición de los Óscar a la que apunta «Green Lava» será la de 2027, cuya ceremonia está programada para el 14 de marzo.
Las nominaciones se anunciarán el 21 de enero. Hasta entonces, el documental tendrá que superar el proceso de elegibilidad y selección de la Academia. Por eso, hablar de una “película nominada al Óscar” sería prematuro.
Lo que sí puede decirse desde ahora es mucho más concreto: «Green Lava» será la primera producción vinculada al Vaticano que se presenta para consideración de los Premios de la Academia.
Mientras Hollywood suele asociar la temporada de premios con grandes estudios, estrellas y campañas multimillonarias, esta vez una de las historias más inesperadas llega desde una institución con casi dos milenios de historia y tiene como protagonista a un joven de los Dolomitas que encontró en su comunidad la fuerza para contar la suya. Ahora le toca a Los Ángeles escucharla.
